Las Inseparables – Simone de Beauvoir

Por Amelia Martí

Desde hace algún tiempo teníamos noticias, en el mundo de las letras, de que habían trabajos de Simone de Beauvoir que no se habían editado, cuadernos, escritos y, en general, proyectos que la francesa dejó incompletos. De esos trabajos inconclusos aparece ahora Las Inseparables, que como el nombre lo indica (y la fotografía de la portada) delata un acercamiento de la autora a la amistad. No la amistad que nos ofrecen los compañeros de clase, o los de trabajo con los que convivimos a diario, sino el tipo de amistad que profundiza, que se desliza poco a poco dentro de nosotros en forma de pequeñas coincidencias, sincronías y comprensiones entre dos individuos. Esa, la que verdaderamente merece el mote de “amistad”, es a la que Beauvoir se acerca en este ensayo, el cual como había dicho antes, es eso, un mero ensayo, una aproximación, por medio de la narrativa biográfica, a las variaciones personales que se manifiestan en la amistad.

El caso de Sylvie y Andrée es narrado con los recuerdos a flor de piel, se describen con cariño los sentimientos de la una y de la otra, se describe con amor la relación de amistad, la transgresión hacia los niveles más profundos de los vínculos interpersonales; la intimidad es latente en lo que aparece en el libro, es breve, pero contiene ya un homenaje a la mejor amiga de la escritora francesa. 

Los temas principales de la novela son tópicos que aparecen escondidos en la sociedad actual, el control por parte de los padres, la predestinación burguesa del estatus: esas reglas de tradición que fijan el camino de sus integrantes, que los encaminan hacia la conservación de la clase; Beauvoir nos muestra esto desde la perspectiva infantil y juvenil, los dilemas del siglo pasado se convierten en estigmas latentes de la posmodernidad.

Como es costumbre Simone usa otros nombres para las personas que originalmente participaron de sus vivencias y con ello logra dar rienda suelta a su pluma, sin embargo, por la naturaleza del escrito, estructuralmente la novela se siente horadada, o más bien con saltos, se puede sentir que no estuvo muy trabajada, parece ser un conjunto de folios en los que Simone trabajaba, uniendo poco a poco las experiencias de su niñez, dando un salto increíble hacia una segunda parte, probablemente se quedó en el tintero la bisagra que uniría a las dos partes de la novela. 

Por último, esta no es la prosa más limpia y ensayada de Beauvoir, para ello habría que ver en el bien merecido premio Goncourt de 1954, Los mandarines, o en la profundización del desarrollo de la juventud: Memorias de una joven formal.  

Simone de Beauvoir. (2020). Las inseparables. México: Lumen.

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